El día del Saber 11: cómo manejar el tiempo, las preguntas difíciles y por qué nunca dejar en blanco

Puedes saber mucho y aun así perder puntos el día del examen. Pasa cuando el tiempo no alcanza, cuando una pregunta difícil te roba media hora o cuando marcas mal la hoja de respuestas. Ninguna de esas cosas tiene que ver con cuánto sabes, y por eso mismo se pueden entrenar.
Haz la cuenta del tiempo antes de entrar
Cada sesión dura 4 horas y 30 minutos. La primera tiene 120 preguntas calificables y la segunda 134. Eso da, más o menos:
- Primera sesión: unos 2 minutos y 15 segundos por pregunta.
- Segunda sesión: unos 2 minutos por pregunta.
Parece bastante, pero muchas preguntas vienen con un texto, una tabla o una gráfica que hay que leer antes. Si te quedas cinco minutos en una sola pregunta, se los estás quitando a otras dos o tres que tal vez sí sabías.
Una regla práctica: si una pregunta te lleva más de tres minutos y no ves el camino, márcala y sigue. Vuelves a ella al final.
Primero las fáciles, después las difíciles
El examen no exige que respondas en orden. Una estrategia que funciona para muchos estudiantes es hacer dos pasadas:
- Primera pasada: responde todo lo que puedas resolver con seguridad y rapidez. Marca con un punto pequeño en el cuadernillo las que dejas para después.
- Segunda pasada: vuelve a las marcadas con el tiempo que te sobró.
Así te aseguras de no dejar sin responder preguntas fáciles que estaban al final de la sesión. Además, resolver bien las primeras te da confianza para las difíciles.
Cuando no sabes la respuesta: descarta
En muchas preguntas no necesitas saber cuál es la correcta para acercarte a ella. Basta con saber cuáles no son. Si de cuatro opciones descartas dos, pasas de tener una probabilidad de 1 entre 4 a tener 1 entre 2.
Para descartar, pregúntate:
- ¿Esta opción responde lo que me están preguntando, o habla de otra cosa?
- ¿Dice algo que el texto o la gráfica no dice?
- ¿Usa palabras absolutas como “siempre”, “nunca” o “todos” que el contexto no sostiene?
Nunca dejes una pregunta en blanco
En el Saber 11 una respuesta incorrecta no te resta puntos. Una pregunta en blanco, en cambio, nunca suma. Así que, aunque no tengas ni idea, marca algo. Si alcanzaste a descartar opciones, mucho mejor: estarás escogiendo entre menos.
En los simulacros de Brújula 11 le mostramos esto a cada estudiante con sus propios números. Si dejaste 20 preguntas en blanco y las hubieras marcado al azar, con cuatro opciones habrías acertado unas 5. Son puntos que estaban ahí.
Cuida la hoja de respuestas
El error más doloroso del examen es saber la respuesta y marcarla en la casilla equivocada. Pasa más de lo que crees, sobre todo cuando saltas preguntas en la primera pasada.
- Cada vez que saltes una pregunta, verifica que el número de la hoja coincida con el del cuadernillo.
- Cada 10 preguntas, revisa rápidamente que vas alineado.
- Usa la hoja de operaciones que te entregan para tus cálculos, no las márgenes de la hoja de respuestas.
- Deja los últimos 10 minutos de cada sesión para revisar que no quedó nada sin marcar.
La noche anterior y la mañana del examen
- Duerme. Una noche sin dormir repasando te quita más de lo que te da. Lo que no aprendiste en los meses anteriores no lo vas a aprender a la medianoche.
- Desayuna. Son más de cuatro horas por sesión.
- Revisa tu citación con tiempo: dónde presentas, a qué hora debes llegar, qué documento llevar y qué objetos no puedes entrar al salón.
- Llega temprano. Llegar corriendo te pone a empezar el examen con el corazón acelerado.
Esto se entrena
Nada de lo anterior se aprende leyéndolo una vez. Se aprende practicando con el tiempo real. Por eso en Brújula 11 los simulacros tienen las dos sesiones completas y el mismo número de preguntas del examen oficial: para que el día del Saber 11 no sea la primera vez que te sientas cuatro horas y media frente a un cuadernillo. Conoce Brújula 11.
Si todavía no tienes claro cómo está armado el examen, empieza por nuestra guía sobre qué evalúa el Saber 11 y cómo se califica.
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